WHEATGRASS Y ANEMIA

La anemia es un diagnóstico en la cual no hay suficientes glóbulos rojos sanos para transportar un  nivel adecuado de oxígeno a los tejidos del cuerpo. Se caracteriza por la disminución anormal del  número o tamaño de los glóbulos rojos que contiene la sangre o de su nivel de hemoglobina. 

La carencia de hierro es la principal causa de la anemia, la deficiencia nutricional más prevalente en  todo el mundo: afecta al 33% de las mujeres no embarazadas, al 40% de las embarazadas y al 42%  de los niños. La OMS estima que casi el 25% de la población mundial la padece.  

Existen muchas formas de anemia, puede ser temporal o prolongada y puede oscilar entre leve y  grave. Es una condición que debe ser diagnosticada con exámenes bioquímicos, siendo los valores  normales los siguientes: 

∙ Hombres: 13,8 a 18,0 g /dL (138 a 182 g/L o 8,56 a 11,3 mmol/L) 

∙ Mujeres: 12,1 a 15,1 g / dL (121 a 151 g/L o 7,51 a 9,37 mmol/L) 

∙ Niños: 11 a 16 g / dL (111 a 160 g/L o 6.83 a 9.93 mmol/L) 

∙ Mujeres embarazadas: 11 a 12 g/dL (110 a 120 g/L o 6,83 a 7,45 mmol/L) Si la concentración está por debajo de lo normal, esto se denomina anemia. 

Hay una clasificación de la anemia, según OMS, de acuerdo al nivel de hemoglobina en la sangre: 

∙ Grado 1 (anemia leve): <10 g/dl 

∙ Grado 2 (anemia moderada): 7-10 g/dl 

∙ Grado 3 (anemia grave): <7 g/dl 

Los tratamientos para la anemia abarcan desde ordenar la alimentación, tomar suplementos, hasta  someterse a procedimientos médicos.  

Los signos y síntomas de la anemia varían según la causa. Si la anemia es causada por una  enfermedad crónica, la enfermedad puede enmascararla, de manera que la anemia podría detectarse  por medio de exámenes para otra afección, de acuerdo a causa de la anemia y su gravedad, los  síntomas pueden oscilar entre fatiga, debilidad, mareos, piel pálida o amarillenta, irregularidad en los  latidos cardiacos, dificultad para respirar, dolor en el pecho, manos y pies fríos, dolores de cabeza,  entre otros. Son síntomas que pueden confundirse con otras patologías, por eso es importarte el  análisis médico si presentas alguna de estas situaciones, además que los tipos de anemia son  variados, y por lo tanto necesitan de enfoques terapéuticos precisos. 

Anemia por deficiencia de hierro. Suele ser la más común, causada por la escasez de hierro  en el cuerpo, debido a pérdida de sangre como por ejemplo el sangrado menstrual abundante,  una úlcera o un cáncer. 

La médula ósea necesita hierro para producir hemoglobina. Sin el hierro adecuado, el cuerpo  no puede producir suficiente hemoglobina para los glóbulos rojos. 

Anemia por deficiencia de vitaminas. Además del hierro, se necesita folato y vitamina B12  para producir suficientes glóbulos rojos. Una alimentación que carezca de estas vitaminas o que  a causas de diversas patologías no se absorban correctamente puede causar una disminución  en la producción de glóbulos rojos. Este tipo de anemia se conoce como anemia perniciosa o  también puede ser macrocitica. 

Anemia de inflamación. A causada por enfermedades que pueden interferir en la producción  de glóbulos rojos, como el cáncer, la enfermedad renal, la enfermedad de Crohn y otras  enfermedades inflamatorias agudas o crónicas.  

Hay otros tipos de anemia menos comunes como:  

Anemias hemolíticas. Sucede cuando los glóbulos rojos se destruyen más rápido de lo que la  médula ósea puede reemplazarlos.  

Anemias asociadas con enfermedades de la médula ósea. Es cuando se afecta la  producción de sangre en la médula ósea, puede suceder a causa de leucemia y la mielofibrosis.  

Anemia de células falciformes. Se ha visto que es hereditaria y se da con una forma  defectuosa de hemoglobina que obliga a que los glóbulos rojos adopten una forma anormal de  media luna (hoz). Estos glóbulos rojos irregulares mueren prematuramente y generan una  escasez crónica de glóbulos rojos. 

Anemia aplásica. Sucede cuando el cuerpo no produce suficientes glóbulos rojos. Puede  deberse a infecciones, enfermedades autoinmunitarias y exposición a sustancias químicas  tóxicas o por efecto de ciertos medicamentos.  

Hay ciertas situaciones que condicionan un aumento en los factores de riesgo para padecer de  anemia. Una de las más habituales es una alimentación consistentemente baja en hierro, complejo b,  sobre todo b12, y equilibrio de vitaminas y minerales. Tener trastornos de absorción de nutrientes, ya  sea por enfermedad (ej. Enfermedad de Chohn) o cirugías. Mantener menstruaciones abundantes,  estar embarazada sin una adecuada indicación de alimentación y suplementación. Padecer ciertas  enfermedades como cáncer, insuficiencia renal, ulceras, entre otras. Tener hábitos como el alcoholismo, mantener exposición a sustancias químicas tóxicas que desfavorezcan la absorción de los nutrientes. Las personas mayores de 65 años tienen un mayor riesgo de anemia, también quienes  tienen antecedentes familiares de anemia hereditaria, además de un historial clínico de ciertas  infecciones, enfermedades de la sangre y trastornos autoinmunitarios.  

Varios tipos de anemia no se pueden prevenir o tienen un manejo terapéutico complejo, sin embargo,  si se puede evitar la anemia por deficiencia de hierro y por deficiencia de vitaminas consumiendo una  dieta equilibrada con adecuados alimentos y súper alimentos.  

En la pasada década, el Wheatgrass o jugo de pasto de trigo, ha experimentado una explosiva  masificación entre una incipiente comunidad que lo ha incorporado como alimento predilecto tanto con  fines nutricionales como medicinales. Desde Europa, Estados Unidos y más recientemente América  Latina, llegan diariamente a los portales de internet las reseñas, columnas, testimonios y experiencias  con el uso periódico del brebaje.  

Entre estas experiencias figuran relatos de beneficios tales como un aumento significativo de energía,  mejora del estado anímico, efectos ansiolíticos, mejora del sistema inmune, regulación de desórdenes  alimenticios y del metabolismo, entre otros.  

Sabemos a ciencia cierta que el Wheatgrass contiene nutrientes y elementos útiles y/o necesarios  para el cuerpo como la clorofila, siendo el 70% de su contenido sólido, la que posee una estructura  química casi idéntica a la hemoglobina y es alta en magnesio, además aporta vitaminas del complejo  B, A, C y E, hierro, calcio, otros minerales, cerca de 30 enzimas y aminoácidos esenciales

En base a esto ya podemos suponer a grandes rasgos resultados positivos al usar el jugo de pasto de  trigo como parte de la alimentación cotidiana, además, se encuentran disponibles en internet estudios  serios de organizaciones que, con métodos científicos bien detallados, nos revelan el resultado de sus  experimentos. 

Esta vez, nos dedicamos a recopilar la información existente respecto a la relación de la ingesta de  wheatgrass y sus beneficios para la anemia.  

Se realizó un estudio en Ajmer City (Rajasthan, India), seleccionando a 30 mujeres de entre 35 y 45  años que sufren de anemia. Luego de medir los niveles de hemoglobina en la sangre de todas,  dividieron a las 30 mujeres en dos grupos de 15 sujetos. El primer grupo, denominado “grupo de  prueba”, fue suplementado con 30 ml de jugo de pasto de trigo a primera hora en la mañana por 30  días. El segundo grupo, denominado “grupo de control”, no tuvo suplementación alguna 

Estos son los resultados que expone el experimento:  

“El nivel de los sujetos del grupo de prueba fue de 8,7 g/dl y después de la intervención se encontró  que aumentaba a aproximadamente 11,4 g /dl. Es decir, había alrededor de 3 g/dl de aumento del  nivel de hemoglobina en la sangre. Esto muestra un impacto positivo de la intervención con jugo de  pasto de trigo para el tratamiento de la anemia.” 

“Además, en el grupo de control, los niveles medios de hemoglobina en la sangre antes de la  intervención fueron de aproximadamente 8,6 g/dl y después de la intervención también se encontró 

que era de 8,6 g/dl. Esto muestra que no hubo ningún aumento o disminución en el nivel de  hemoglobina de los sujetos del grupo de control, ya que no se les suministró ningún tipo de jugo  durante el período de intervención.” 

Concluyeron que el jugo de pasto de trigo tiene un efecto significativo sobre el nivel de la hemoglobina  sanguínea y ayuda a curar la anemia. Ningún efecto secundario fue emitido por las participantes.  

Se han realizado también estudios en pacientes con anemia producto de ciertos cánceres y han  determinado que el jugo de pasto de trigo puede prevenir la mielotoxicidad cuando se aplica  quimioterapia sin disminuir la eficacia de la misma, concluyendo, incluso que el jugo de pasto de trigo  es una alternativa eficaz a la transfusión de sangre, indicando que debe fomentarse su uso en  pacientes con cáncer en fase terminal. 

Respecto de las raíces nobles, cúrcuma y jengibre, existen pocos estudios ligados a tratamientos  directo para las anemias, sin embargo, si hacemos la relación, en que hay anemias derivadas de  enfermedades inflamatorias, estás raíces si podrían ser complementos para el uso alimenticio, dado  que su acción de control de inflamación ya ha sido ampliamente estudiada,  

Recordamos que cada diagnóstico, de tipo de anemia, debe ser evaluado por profesional  especializado en el área, y por ende su indicación de tratamiento también, sin embargo, el consumo  de pasto de trigo en dosis segura estudiada, 30 ml de consumo periódico, podría ser, según tipo de  anemia, un excelente complemento en la terapia, considerando además que es un alimento con aporte  completo y variado de nutrientes, lo que sin duda favorece la biodisponibilidad de los mismos.  

Recuerda siempre asesorarte adecuadamente ante un diagnóstico para la indicación de periodo,  forma y cantidad de consumo del wheatgrass. 

Stephanie Riedel Rosas, Nutricionista

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